Dueños y directores hablando de lo que casi nadie cuenta:
empresa, familia, fe y propósito.
Casi todos me dicen lo mismo cuando los invito: «¿yo? si no he hecho nada del otro mundo».
Y casi siempre esa persona levantó una empresa desde cero, aguantó dos crisis, metió a un hijo al negocio y sostuvo a cien familias sin que nadie le aplaudiera. A eso le llamo un líder oculto: alguien que construyó algo serio lejos de los reflectores, y que por lo mismo nunca lo ha contado.
Seis conversaciones recientes. Si te reconoces en alguna, ya sabes de qué va.
Para que no pierdas tiempo: esta silla es para dueños y directores generales de empresa familiar, típicamente de 50 a 300 colaboradores, del norte de México o del sur de Texas, que estén en algún momento de transición — metiendo a la siguiente generación, profesionalizando, o cargando la empresa a pulso.
Si no es tu caso pero conoces a alguien así, eso también me sirve muchísimo.
Cuatro datos y te abro la agenda. No es un filtro para rechazarte: es para llegar a la grabación sabiendo de qué vamos a platicar.
Tus datos son para agendar y preparar la conversación. Nada más.
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Escoge el horario que te acomode. Si ninguno te sirve, escríbeme por WhatsApp y lo resolvemos.
Los mejores episodios no llegaron por una búsqueda: me los recomendó alguien que ya se había sentado aquí.
Un dueño o director de empresa familiar, de 50 a 300 empleados, del norte, en plena transición. Si te vino alguien a la cabeza mientras leías esto, pásame su nombre. Yo me encargo del resto, y de tu parte le digo.
Recomendar a alguien por WhatsApp →Si no te viene ninguno a la cabeza, no hay bronca. De verdad.