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Comunicar como nunca

Por David López, Consultor de Comunicación en Nóvament Como consultor de comunicación en los últimos días he recibido una cantidad importante de mensajes donde clientes, aliados y amigos comienzan a sentirse nerviosos y preguntan qué hacer en estos tiempos, en los cuales por disposición sanitaria deben enviar a sus empleados a trabajar desde casa. En […]

Por David López, Consultor de Comunicación en Nóvament

Como consultor de comunicación en los últimos días he recibido una cantidad importante de mensajes donde clientes, aliados y amigos comienzan a sentirse nerviosos y preguntan qué hacer en estos tiempos, en los cuales por disposición sanitaria deben enviar a sus empleados a trabajar desde casa.

En este caso no es tanto la incertidumbre de la desaceleración económica que implicará esta parálisis en muchos sectores. Por ejemplo, algunos contactos restauranteros se manifiestan en vías de postración, ya que durante el fin de semana lo pasaron muy mal ante la disminución considerable de clientela.

Por otra parte, un buen amigo que ha desarrollado su vida profesional en la administración me recordó la contingencia por influenza AH1N1 hace 11 años, “paramos entre tres y cinco días; fueron prácticamente unas vacaciones y no resultó complicado regresar a todos a su carril cuando volvimos; yo estaba en mandos medios y era responsable de poco más de 20 personas”, hoy contrasta, “ahora estoy a cargo de más personas y con ellas del ambiente de trabajo y compromiso individual y colectivo, ¿cómo no perderlos ante una dispersión prolongada?”

“La respuesta te la puede dar la comunicación estratégica”, le dije, pero no pude evitar reprocharle, “lo malo es que ustedes los administradores, al menos los de la vieja guardia, a la hora de hacer recortes, la comunicación es de los primeros rubros que sacrifican”.

“Tal vez tengas razón”, me dijo, “pero, ¿qué es más importante? ¿Gastar en mensajes no urgentes para la gente o –por ejemplo– invertir en vender más para subsistir, o en administrar lo poco que puede entrar?”.

“La clave es la palabra que dijiste”, contesté, “la comunicación también es inversión”.

Le compartí en pocos minutos algunas recomendaciones de comunicación, que ahora extiendo, para organizaciones y empresas en tiempos en que el home office (trabajo desde casa) no sólo es inminente, sino se perfila a ser prolongado.

  1. Contrario a comunicar menos, es crucial comunicar más. Redoblar la comunicación enfatizando historias e información que confirman los vínculos psicológicos de la empresa con el trabajador. La diferencia estriba en hacerlo con efectividad, orden y disciplina.
  2. No descarte implementar un boletín interno que se envíe con alta periodicidad; de ser posible, diariamente. No debe ser extenso, sino conciso y substancial.
  3. No se trata de saturar a las personas con más mails engorrosos, sino con mensajes que, además, establezcan conexión emocional. Ayudará el contenido que apele a los sentimientos, aunque este recurso debe ser usado sin manipular.
  4. Cultivar el compromiso de la persona con el objetivo estratégico de la empresa y reafirmar la idea de que, contribuyendo a su misión, consigue su propio propósito profesional y personal. La parte más retadora de esto es que debe ser cierta.
  5. Deberemos comenzar a cambiar un principio arraigado por generaciones: la idea de que las empresas son lugares. Algunos epidemiólogos no descartan que ésta sea parte de una serie de pandemias cada vez menos espaciadas en tiempo. Ante eso, ¿Qué le depara a nuestra civilización? ¿Cómo sobrevivirán nuestras empresas? ¿Qué haremos cuarentena tras cuarentena? Va una pista: la empresa no es un lugar, son personas.

Tenemos más recomendaciones con las que continuaremos a la próxima, pero dejamos lo anterior para reflexionar. Nunca como ahora las empresas que le dan importancia a la comunicación y a la cultura organizacional y las abordan estratégicamente, tendrán mayores posibilidades de salir, si no más fortalecidas, al menos sí menos afectadas de contingencias como ésta. En tanto, organizaciones que no lo han hecho pueden aprovechar estos días para pensarlo. Mientras, lo anterior puede ser un buen punto de partida.

Aunque suene disparatado, veámoslo como oportunidad. No nos queda de otra.