flujo | Nóvament
flujo

El Exitoso Hábito de la Medición

Por: Daniel Ibarra  Una transformación cultural no tiene sentido si no busca generación de valor. Una de las preguntas más recurrentes que nos hacen es, ¿Cómo hacer tangible la cultura? ¿Dónde está la conexión entre algo intangible como la cultura con la vida plasmada en logros y eficiencia? Nuestra respuesta son los indicadores o “se […]

Por: Daniel Ibarra 

Una transformación cultural no tiene sentido si no busca generación de valor.

Una de las preguntas más recurrentes que nos hacen es, ¿Cómo hacer tangible la cultura? ¿Dónde está la conexión entre algo intangible como la cultura con la vida plasmada en logros y eficiencia?

Nuestra respuesta son los indicadores o “se obtiene lo que se mide”.

En Nóvament ayudamos a la alineación de objetivos en torno a un futuro tangible y medible. “Seremos líderes innovadores”, “Tendremos presencia ampliada en mercados”.

Pero, ¿Cómo medimos “liderazgo”, “innovación”, “presencia”?

Una vez que sabemos a dónde queremos ir, ubicamos el “¿Dónde estamos?”, una situación concreta, objetiva, inobjetable en general, aunque tal vez a detalles discutibles. El “quiero ser líder en el mercado regional”, implica necesariamente, por ejemplo, “¿cuál es mi participación actual de mercado?; el “quiero ser respetado y apreciado por mi servicio”, desemboca en “¿por qué me prefieren (o me rechazan) mis clientes?”.

Tu sueño es la cima del mundo, pero tu cancha es siempre tu cancha

Después, la empresa debe establecer sus límites, su ámbito y sus alcances. Eso no quiere decir que debemos encajonar nuestros sueños, pero como dijo un entrenador de futbol, “llegar a ser el mejor equipo del mundo, siempre estará condicionado a ser el mejor dentro de una cancha que, comparada con el mundo, es pequeña, pero no hay otro lugar donde demostraremos ser los mejores”.

Siempre personal

Luego sigue hacerlo personal y allí es donde la cultura marca una diferencia: valores, principios, creencias. Desde determinar si el talento humano es el indicado (la mayor proporción de “ser indicado” tiene que ver con la actitud; el resto son habilidades y conocimientos); con ese material humano, se determina la cultura traducida en valores y comportamientos.

Y todos esos valores tangibles implican una serie de acciones, hábitos y habilidades con los que se logran objetivos.

Monitorear, medir, corregir y volver a medir…

Medir es un hábito constante. Si no hay disciplina para hacerlo, corremos el riesgo de que el objetivo se diluya. La operación y las urgencias son los peores enemigos de la medición. Cumplir el ciclo nos permite corregir y eso a la larga nos acerca al objetivo.

Todo lo que se visualiza “en abstracto” a futuro, tiene parámetros de medición. El líder de la empresa tiene elementos para deducirlos, porque son parte de sus variables de desempeño de negocio pero es aconsejable que busque ayuda para conseguirlos.

Medir es importante, ¿Cuándo fue la última vez que monitoreaste tu medición, más allá del flujo?

El dinero es importante, desde luego, pero al flujo lo compone el desempeño del negocio y otras variables que deberás elevar a la misma importancia.

Velo de esta forma: medir tu cultura es otra forma de medir tu flujo.

En Nóvament tenemos las herramientas y un equipo de consultores listos para hacerlo personal.